
Habiéndome criado en el campo, sabía que cuando se salían los puercos, lo primero que yo debía hacer era examinar el sitio por donde se habían escapado previamente.
Cuando la vaca se salía del campo en busca de pasto más apetitoso en otras partes, yo sabía a dónde ir primero para buscar el lugar por el cual se había salido. Lo más probable sería el mismo sitio por donde había brincado el cerco la vez pasada, o donde el cerco estaba roto.
En igual manera, el diablo sabe dónde tentar, dónde asestar sus golpes fatales. El halla el sitio vulnerable. Donde uno previamente fue débil es donde más fácilmente puede ser tentado la siguiente vez.
Al abandonar el pecado uno no solamente puede desear condiciones mejores; debe causarlas.
Tal vez tenga necesidad de aborrecer las ropas contaminadas y tener repugnancia al pecado. No sólo debe estar seguro de que ha abandonado el pecado, sino de que ha alterado las situaciones que rodean el pecado.
Debe evitar los lugares, condiciones y circunstancias donde se efectuó el pecado, porque éstos podrían incubarlo de nuevo con suma facilidad. Debe abandonar a las personas con quienes se cometió el pecado.
Tal vez no llegue a aborrecer a las personas involucradas, pero debe evitarlas junto con todo aquello que se relacione con el pecado.
Debe deshacerse de toda la correspondencia, regalitos y cosas que le hagan evocar "aquellos días" y "aquellos tiempos". Debe olvidar domicilios, números de teléfonos, personas y situaciones relacionadas con el pasado pecaminoso, y construir una vida nueva.
Debe eliminar cualquier cosa que pueda despertar en él recuerdos de lo pasado.
El triunfo en la lucha para abandonar el pecado depende de una vigilancia constante.
Las debilidades humanas parecen causar que la gente olvide lo pasado. Habiendo estado en un tiempo bajo la esclavitud del pecado, y finalmente habiéndose librado del yugo, muchos se sienten profundamente compungidos por un tiempo y transforman sus vidas para poder cumplir con todos los requisitos del perdón.
Sin embargo, el tiempo tiene su manera de ir borrando las impresiones, y algunos caen nuevamente en el pecado.
Spencer W. Kimball
Comentarios
Publicar un comentario