Ir al contenido principal

¡No, no no! ¡Ninguno de ustedes puede leer ese libro!



Dos misioneros jóvenes e inexpertos habían ido a comenzar la obra misional en una ciudad. La gente del lugar era casi toda católica, y, según decían, la feligresía estaba dominada por el obispo. Cuando los misioneros salían a repartir folletos y conocer a los habitantes, con frecuencia les preguntaban:
- ¿Sabe el obispo de lo que ustedes están haciendo?
-No sabemos -contestaban ellos.
- ¡Ah! -decían-. Vamos a ver qué pasa cuando se entere.
Un día les cayó la bomba. Un sacerdote católico llegó a su casa con una carta que, en esencia, decía: "Quisiéramos saber con qué autoridad han venido ustedes a esta comunidad y han empezado a enseñar su
doctrina, sin haber solicitado permiso del obispo que está a cargo de la zona. Por este motivo, los citamos a
una reunión especial que tendrá lugar en la Catedral Católica". ‘Los jóvenes llamaron a la casa de la misión.
- Presidente, ¿qué hacemos? ¿Puede venir a ayudarnos?
-No -les contesté-, no puedo. Pero ellos les han ofrecido una oportunidad de explicar nuestras creencias.
Y para eso se les mandó a ustedes ahí ¿no es verdad?
- Sí, pero ¿qué hacemos? ¿Qué les decimos?
- Yo les mandaré a mi ayudante para que los acompañe.
Acepten la invitación, pero impongan dos condiciones: Díganles 'Tendremos mucho gusto en ir si ustedes están dispuestos a tratarnos cortésmente y a darnos la oportunidad de explicarles nuestras creencias'.

En la reunión había doscientas o trescientas personas, toda gente de influencia en la ciudad. El sacerdote que estaba a cargo de dirigirla se puso de pie y, sin ceremonias, dijo: Estos dos jóvenes andan por aquí predicando su religión, y por ese motivo los hemos reunido a ustedes para que ellos nos expliquen lo que enseñan. Entonces les tocó el turno a los elderes, que hablaron de la Apostasía, la Restauración y el Libro de Mormón. Al finalizar dijeron:
- Si ustedes leen el Libro de Mormón y oran al respecto, el Señor les hará saber que es verdadero.
Un sacerdote que estaba en la parte de atrás del salón se puso en pie de un salto y exclamó:
- ¡No, no no! ¡Ninguno de ustedes puede leer ese libro!
Todos los presentes soltaron la carcajada. Sólo hubo un problema, y tuvo lugar después de la reunión cuando un adventista del séptimo día se enfrascó en una discusión acalorada con uno de los sacerdotes católicos. Nuestros misioneros, en cambio, tuvieron varias conversaciones agradables con los asistentes, y de allí en adelante no hubo más problemas para hacer proselitismo en la ciudad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"YO HE SIDO MISIONERO”

CUANDO LAS SOMBRAS DE LA NOCHE LLEGUEN Y YA TE ENCUENTRES LEJOS CUANDO EL ADIÓS DE NUESTROS LABIOS SEAN UN CALIDO RECUERDO RECIÉN COMPRENDERÁS QUE HA COMENZADO EL ESTRECHO SENDERO DE LA ETAPA MAS BUENA DE TU VIDA LA DE SER MISIONERO CUANDO ESA GENTE HASTA HOY DESCONOCIDA LLEVES EL EVANGELIO CUANDO QUIZÁS LAS PUERTAS SE TE CIERREN RUIDOSAS… O EN SILENCIO CUANDO IMPOTENTES Y SENTIDAS LAGRIMAS SURQUEN TU ROSTRO TENSO RECIÉN SABRÁS SI ESE, TU TESTIMONIO Y TU PROFUNDA FE SON VERDADERAS CUANDO TUS PIES SOPORTEN LAS AMPOLLAS Y NO TE IMPORTE EL VIENTO NI LA LLUVIA, NI EL FRIÓ QUE CASTIGUEN IMPLACABLES TU CUERPO CUANDO SOLO EL SEÑOR SEA TU META Y ÚNICO PENSAMIENTO RECIÉN COMPRENDERÁS CON MUCHO GOZO QUE EN CRISTO ESTAS CRECIENDO CUANDO PASEN LOS DÍAS Y LOS MESES Y QUIERAS DETENERLOS PORQUE COMPRENDES QUE EL OBRAR POR CRISTO Y EL VIVIR POR CRISTO ES LO MAS BELLO CUANDO SIENTAS QUE ES COMO SI ESTALLARA TODO EL CAUDAL DEL AMOR QUE LLEVAS DENTRO RECIÉN COMPRENDERÁS QUE ESTA EL ESPÍRITU DENTRO DE TI ...

JOSÉ: El más digno de todos los mortales

Como padre, he pensado muchas veces en José, ese hombre fuerte y silencioso, casi desconocido, que debió de haber sido el más digno de todos los mortales para ser el padre adoptivo del Hijo viviente de Dios. Fue José el elegido entre todos los hombres para enseñar a trabajar a Jesús; fue José quien le enseñó los libros de la Ley; fue José quien, en la soledad del taller, le ayudó a comenzar a comprender quién era Él y lo que llegaría a ser. Con lo que José debió de haber sentido al caminar por las calles de una ciudad desconocida, sin amigos ni familiares cerca, sin nadie que estuviera dispuesto a tenderle una mano. En esas últimas y más dolorosas horas de su "confinamiento", María cabalgó o caminó aproximadamente ciento sesenta kilómetros, desde Nazaret en Galilea, hasta Belén en Judea. Con toda seguridad, José debió haber llorado ante la valentía silenciosa de ella. Y solos, sin que nadie se percatara de su situación, rechazados por los seres humanos, tuvieron que ir a un...

“Cuando encuentre una relación buena, me comprometeré”

Uno de los mitos más comunes de las citas es: “ Cuando encuentre una relación realmente buena, me comprometeré con ella”. La razón por la que esto es un mito es que las relaciones realmente buenas no existen sin compromiso.  El compromiso es fundamental para crear un ambiente duradero de amor en una relación. Sí, bien es cierto, y ¡gracias a Dios!, que en las citas, el compromiso debe venir paso a paso y en etapas progresivas, no todos a la vez.  Sin embargo con el tiempo, solo la devoción completa entre dos personas puede fomentar una visión a largo plazo que, en última instancia,   justificará las inversiones diarias que se necesitan para crear una relación buena.  El Dr. Jason Carroll en la devocional BYU enseño: “ sin el compromiso adecuado en el momento adecuado, las relaciones de noviazgo languidecen en un patrón de esperar y lleva a uno o ambos a contenerse en lugar de invertir profundamente”.    Desafortunadamente, el compromiso desequilibrado o asi...