
Ya tengo 87 años. Tal vez se pregunten qué puedo aportarles a su vida a mi edad. Yo he estado donde ustedes están y sé hacia donde se dirigen, pero ustedes aún no han estado donde yo estoy. Cito unas líneas de un poema clásico:
El viejo cuervo es lenta ave.
El joven cuervo no deja de volar.
De lo que el joven cuervo nada sabe,
el viejo cuervo sabe dominar.
El viejo cuervo, por ser eficiente,
al joven mucho tiene que enseñar.
El viejo cuervo, ¿qué quiere saber de repente?
—Cómo rápido volar.
El joven cuervo arriba y abajo ha de volar,
hacer vueltas y girar.
¿Qué es lo que el joven cuervo no sabe averiguar?
—El rumbo que debe de tomar
John Ciardi, “Fast and Slow”, Fast and Slow: Poems for Advanced Children and Beginning Parents, 1975, pág. 1.
No se espera que vayan por la vida sin cometer errores, pero no cometerán un error grave sin que primeramente reciban una advertencia mediante los susurros del Espíritu. Esa promesa se aplica a todos los miembros de la Iglesia.
Algunos cometerán errores sumamente graves, transgrediendo las leyes del Evangelio. Éste es el momento para recordarles de la Expiación, del arrepentimiento y del perdón absoluto, al grado de que pueden volver a ser puros. El Señor dijo: “He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más”.
Si el adversario llegara a tomarlos prisioneros debido a un comportamiento indebido, les recuerdo que ustedes tienen la llave que abrirá la puerta de la prisión desde adentro. Ustedes pueden ser limpiados por medio del sacrificio expiatorio del Salvador Jesucristo.
En momentos de dificultades, tal vez piensen que no son dignos de ser salvos debido a que han cometido errores, grandes o pequeños, y piensen que ya están perdidos. ¡Eso nunca es verdad! Únicamente el arrepentimiento puede sanar lo que causa dolor. Es más, el arrepentimiento puede sanar lo que causa dolor, sin importar lo que sea.
Si comienzan a participar en cosas en las que no deben, o si se están relacionando con personas que los llevan por el rumbo equivocado, ése es el momento de reafirmar su independencia, su albedrío. Escuchen la voz del Espíritu y no serán desviados.
Vuelvo a repetir que los jóvenes de hoy están creciendo en territorio enemigo con normas morales en decadencia. No obstante, como siervo del Señor, les prometo que serán protegidos y resguardados de los ataques del adversario si prestan atención a los susurros que provienen del Santo Espíritu.
Vístanse con modestia; hablen con reverencia; escuchen música edificante; eviten toda clase de inmoralidad y prácticas que degraden personalmente; tomen el control de su vida y dénse el mandato a ustedes mismos de ser valientes. Debido a que dependemos tanto de ustedes, serán extraordinariamente bendecidos. Ustedes nunca están lejos de la vista de su amoroso Padre Celestial.
Boyd K. Packer
Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles
Comentarios
Publicar un comentario