
Cuan importante es que constantemente estemos alerta a nuestro matrimonio y nos esforcemos cada día de nuestras vidas, manteniendo vivo nuestro cortejo mediante actos de ternura y consideración constantes.
Archibald F. Bennett expresa esto bellamente en sus escritos sobre la exaltación de la familia:
"Sinceramente creo que demasiadas parejas llegan al altar creyendo que la ceremonia significa el fin del noviazgo en lugar del principio de un noviazgo eterno. No olvidemos que en medio de los afanes de la vida en el hogar, se aprecian más las tiernas palabras de agradecimiento y hechos de urbanidad, que durante los dulces días y meses del noviazgo. Es después de la ceremonia, y durante las pruebas que surgen diariamente en el hogar, que las palabras como 'gracias,' 'perdóname,' 'hazme el favor” contribuyen a la perpetuación de ese amor que os trajo al altar . . .EL ANILLO NO LE DA A UN HOMBRE EL DERECHO DE SER CRUEL O DESCONSIDERADO, Y A NINGUNA MUJER EL DERECHO DE ANDAR DESALIÑADA, ENOJADA O RESULTAR INDESEABLE"
(The LDS Family, pág. 236).
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