
Vivimos en un mundo en el que, por encima de todo, se busca y se publica por todo el orbe lo que está “de moda”, el cotilleo, la comidilla, la “novedad”. Las películas, la televisión y otros medios de comunicación suelen hacer hincapié en hazañas puramente simbólicas y de poco valor, En las personas que no son capaces de funcionar normalmente en la sociedad, en el conflicto y en la sexualidad, en vez de celebrar los callados actos cotidianos de sacrificio, de servicio y amor que son parte integral del mensaje y del ejemplo del Salvador.
LA LOCA CARRERA POR HALLAR LO NOVEDOSO POR LO GENERAL SUELE ARROLLAR A LA VERDAD. Hoy día existe la tendencia en algunos de nosotros de “traspasar lo señalado” en vez de mantener un testimonio de los principios básicos del Evangelio. Hacemos esto cuando sustituimos las verdades del Evangelio con las filosofías de los hombres, cuando nos volvemos fanáticos en lo que respecta a algún punto en particular del Evangelio, cuando buscamos hazañas puramente simbólicas a expensas de la consagración diaria, o ponemos las reglas por encima de la doctrina. El evitar esos comportamientos nos ayudará a evitar la ceguera y los tropiezos teológicos que describe Jacob. (Jacob 4:14;).
Otra señal de inmadurez espiritual, y a veces de apostasía, ocurre cuando uno se centra en ciertos principios del Evangelio o se enfrasca en analizar con afán desmedido asuntos de doctrina que no se consideran esenciales. CASI TODA VIRTUD QUE SE LLEVA AL EXTREMO SE CONVIERTE EN UN VICIO.
Algunos miembros han querido hacer adiciones considerables a varias doctrinas. Un ejemplo de ello podría ser cuando uno aboga por adendas a la Palabra de Sabiduría que no han sido autorizadas por la Primera Presidencia, y tratan de ganarse a otras personas para que adopten sus interpretaciones. SI CONVERTIMOS UNA LEY DE SALUD O CUALQUIER OTRO PRINCIPIO EN UNA FORMA DE FANATISMO RELIGIOSO, ESTAMOS TRASPASANDO LO SEÑALADO.
Algunos miembros expresan que se comprometerían con entusiasmo si se les diera un llamamiento importante, pero no consideran que el de maestro orientador o de maestra visitante sea lo suficientemente meritorio o heroico para que tengan que dedicarle un gran esfuerzo. Dios nos utiliza “no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo” (2 Timoteo 1:9). TRASPASAMOS LO SEÑALADO SI NUESTRA CONSAGRACIÓN ES CONDICIONAL O NO IMPLICA UNA DEVOCIÓN DIARIA
POR LO GENERAL, LA DOCTRINA RESPONDE A LA PREGUNTA “¿POR QUÉ?”, MIENTRAS QUE LOS PRINCIPIOS RESPONDEN A LA PREGUNTA “¿QUÉ?”. SIEMPRE QUE HACEMOS HINCAPIÉ EN CÓMO HACER ALGO SIN REFERENCIA AL PORQUÉ LO HACEMOS O A QUÉ HACEMOS, NOS ARRIESGAMOS A TRASPASAR LO SEÑALADO. EN ÚLTIMA INSTANCIA, CAEMOS EN LA TRAMPA QUE PABLO DESCRIBIÓ A LOS CORINTIOS: “...LA LETRA MATA, MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA” (2 CORINTIOS 3:6).
POR EL ÉLDER QUENTIN L . COOK - LIAHONA MARZO 2003
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