
Os hablo a vosotros que tenéis veintisiete años, treinta años e incluso más que eso. Quisiera preguntaros cuáles son las cosas más importantes en esta época de vuestra vida.
Hace unas semanas recibí una carta de padres devotos en la que me decían lo sgte:
"Estimado presidente Benson: Estamos preocupados por lo que parece ser un problema que se está extendiendo, por lo menos en esta parte de la Iglesia con la que estamos familiarizados. Nos referimos al caso de que muchos jóvenes dignos de la Iglesia, de más de treinta años, todavía siguen solteros. "Nosotros tenemos hijos de treinta, treinta y uno y treinta y tres años en esta situación. Muchos de nuestros amigos también están pasando por lo mismo y están igualmente preocupados por sus hijos e hijas solteros."
La carta continúa:
"Por lo que podemos apreciar, estos son jóvenes que han sido misioneros, que son cultos, preparados, y que obedecen los mandamientos (excepto por éste del casamiento). Y no parece que haya una escasez de jovencitas dignas de más o menos la misma edad que puedan ser buenas esposas. "Este problema nos hace sentir bastante frustrados, ya que a veces pensamos que tal vez hayamos fallado en nuestra responsabilidad de padres de enseñarles y guiarlos."
Mis queridos hermanos solteros, a nosotros también nos preocupa. Queremos que sepáis que la posición de la Iglesia nunca ha cambiado en cuanto a la importancia del matrimonio celestial. Sigue siendo un mandamiento de Dios.Y la declaración del Señor dada en el Génesis sigue en vigencia: "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18)
Para obtener la plenitud de la gloria y de la exaltación en el reino celestial, debemos recibir esta ordenanza que es la más sagrada de todas. Sin el matrimonio,
-Los objetivos de Dios se verían frustrados.
-Espíritus escogidos no tendrían la oportunidad de pasar por la vida mortal.
-Y posponer el matrimonio sin razón justificada, la mayoría de las veces, QUIERE DECIR QUE TENDRÉIS MENOS POSTERIDAD,
-Y llegará el día en que, mis hermanos, sentiréis a ciencia cierta la pérdida que habréis sufrido.
Os aseguro que la responsabilidad más grande y el gozo más intenso de esta vida se centran en la familia, un matrimonio honorable y en criar una posteridad digna. Y cuantos más años pasen, tendréis menos oportunidades de casaros y entonces correréis el riesgo de perder esas bendiciones eternas para siempre.
El presidente Spencer W. Kimball relató una experiencia que tuvo una vez con estas palabras: "Hace poco conocí a un ex misionero de treinta y cinco años de edad que hace catorce años que volvió de la misión y a quien no le preocupa en absoluto el ser todavía soltero, sino, al contrario, toma la situación en broma y hasta le parece natural. "Sentiré lástima por ese joven cuando llegue el día en que tenga que enfrentarse con el Gran Juez en Su trono y éste le pregunte: '¿Dónde está tu esposa?' Todas las excusas que solía dar a sus compañeros en la tierra parecerán superfluas y carecerán de importancia en esos momentos. Cuando le conteste al Juez Supremo: 'Estaba muy ocupado' o 'Quería terminar mi carrera primero' o 'No encontré a la mujer ideal', esas respuestas no tendrán ningún significado ni valor. Sabía que se le había mandado buscar una esposa, casarse y hacerla feliz. Sabía que era su deber tener hijos y darles la mejor vida posible a medida que crecieran. Sabía todo eso y, sin embargo, pospuso esa responsabilidad" (Ensign, febrero de 1975, pág. 2).
Yo estoy consciente de que algunos de vosotros, hermanos, tenéis miedo de la gran responsabilidad que tendréis si os casáis. Os preocupa no llegar a ser capaces de mantener a una esposa y a los hijos y darles lo que necesiten en esta época de incertidumbre económica. Pero esos temores deben descartarse para dar lugar a la fe. Yo os aseguro, hermanos, que si vosotros sois trabajadores, pagáis vuestros diezmos y ofrendas con fidelidad y sois conscientes en el cumplimiento de los mandamientos, el Señor os apoyará. Sí, tendréis que sacrificaros, pero eso os hará progresar y llegaréis a ser mejores hombres por haberlo hecho.
Esforzaos en todo lo posible en vuestros estudios y en vuestro trabajo. Confiad en el Señor con fe y todo se arreglará. El Señor nunca nos da un mandamiento sin darnos también la capacidad y medios para cumplir con él (véase 1 Nefi 3:7).
Ruego que Dios os bendiga a todos vosotros los hermanos solteros de la Iglesia. Ruego que deis prioridad a lo que sea más importante. Yo os he sugerido cuáles son algunas de esas cosas esta noche. Reflexionad seriamente sobre ellas. Quiero que sepáis, mis buenos hermanos, que he hablado de todo corazón y por medio del Espíritu Santo, porque os amo y me preocupo por vosotros. ESTO ES LO QUE EL SEÑOR QUERÍA QUE ESCUCHARAIS HOY. Con todo mi corazón hago eco a las palabras del profeta Lehi del Libro de Mormón que dijo: " . . . levantaos del polvo, hijos míos, y sed hombres" (2 Nefi 1:21), en el nombre de Jesucristo. Amén
Presidente Ezra Taft Benson (Liahona Julio 1988 pag 49-51)
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