
Primero, no se den por vencidos. Vayan a actividades, conozcan a personas y hagan su parte. Sé que salir con personas del sexo opuesto puede ser difícil. El rechazo es una de las cosas más dolorosas que podemos pasar. Créanme que sé lo que se siente. Yo me enamoré de Harriet mucho antes de que ella se enamorara de mí.
Pero eso no me detuvo; para nada. Buscaba maneras de estar en el mismo lugar donde ella estaba. Cuando repartía la Santa Cena en la capilla, me las arreglaba para repartírsela a su familia. Me esforzaba por impresionarla, pero creo que me consideraba un poco inmaduro. Ella simplemente no sentía la chispa. Perdí la esperanza de algún día convencerla de que yo podía ser más que un amigo.
Así que me fui; me uní a la Fuerza Aérea y luego me fui al otro lado del mundo para aprender a ser piloto en los Estados Unidos. No fue sino hasta que regresé a Alemania, tras haber completado mi entrenamiento como piloto de guerra, años después de haberla conocido, que esta hermosa jovencita me vio y dijo las palabras mágicas que, durante tanto tiempo, había anhelado escuchar: “Maduraste desde la última vez que te vi”.
No perdí el tiempo después de eso, y, a los pocos meses, me casé con la mujer que había amado por mucho, mucho tiempo.
Así que no se den por vencidos, hermanos y hermanas. Sólo porque los han rechazado una o dos veces o tres o cuatro o doscientas veces no se desesperen. Hermanos, el secreto de encontrar a la mujer de sus sueños es conocer a muchas y entonces, cuando se enamoren y sientan que es lo correcto, pídanle que se case con ustedes. Si dice que no, continúen su búsqueda y oren hasta que finalmente lleguen con una joven al altar del templo; así que, no se den por vencidos.
Ahora, hermanas, tengan delicadeza. Está bien si rechazan peticiones de citas o propuestas de matrimonio, pero háganlo con delicadeza. Y hermanos, ¡por favor comiencen a invitarlas! Hay demasiadas de nuestras jóvenes que nunca salen en citas. No supongan que ciertas chicas nunca saldrían con ustedes. A veces ellas se preguntan por qué nadie las invita. Simplemente pregúntenles, y estén preparados para seguir buscando si la respuesta es no.
Una de las tendencias que vemos en algunas partes del mundo es que nuestra gente joven sólo se junta para “pasar el rato” en grupos grandes en vez de salir en citas. Si bien no hay nada de malo en reunirse con frecuencia con otras personas de su edad, no sé si realmente puedan llegar a conocer a las personas cuando siempre están en grupo. Una de las cosas que deben aprender es cómo tener una conversación con una persona del sexo opuesto. Una forma magnífica de aprender esto es estando a solas con alguien, hablando con ella o él sin una red de seguridad, por así decirlo.
Las citas no tienen que ser y en la mayoría de los casos no deberían ser ocasiones costosas y de grandes planes. Cuando mi esposa y yo nos mudamos de Alemania a Salt Lake City, una de las cosas que más nos sorprendió fue el proceso detallado y a veces estresante por el cual los jóvenes tenían que pasar para pedir y aceptar citas.
Relájense; busquen formas sencillas de estar juntos. Una de las cosas que más me gustaba hacer cuando era joven y buscaba una cita, era acompañar caminando a alguna jovencita a su casa después de una reunión de la Iglesia. Recuerden que su meta no debe ser tener una filmación de su cita para que la vean un millón de personas en YouTube. La meta es llegar a conocer a una persona particular y aprender a desarrollar una relación significativa con el sexo opuesto.
Presidente Dieter F. Uchtdorf Charla fogonera SEI Noviembre de 2009 BYU
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