
El juez le preguntó a un hombre, cuya esposa estaba tratando de obtener el divorcio, por qué nunca le había dicho a su esposa que la amaba, a lo cual contestó que sí le había dicho.
—¿Cuándo?—preguntó el juez.
—Cuando me casé con ella.—
Y probablemente nunca se lo ha vuelto a decir.
Casi todo puede volverse vulgar y trillado, excepto la frase
¡'Te quiero". A las mujeres (al igual que a los hombres) les encanta escucharla una y otra vez.
Les gusta sentir esa sensación de seguridad de que alguien los ama. La mejor inversión que un hombre puede hacer, es depositar una moneda para llamar a su esposa por teléfono, simplemente para decirle cuánto la quiere. Trata y verás.
Observa su reacción cuando le digas que has estado pensando en ella y que preferirías estar en compañía de ella que de nadie más. Nosotros los hombres, tendríamos que unirnos para otorgar los "Premios de Reina" a nuestras esposas.
Examina si tu esposa merece alguno de estos nombramientos. Una "Reina" para:
La mejor actriz: Por aparentar agrado cuando debía haber estado desilusionada. Todo lo que recibió para el Día de los Novios fue un beso en lugar de un obsequio, porque me olvidé de la fecha.
La mejor escritora: A nuestros; hijos que están lejos de nosotros, ya sea en la escuela, en misiones o en el servicio militar.
Le mejor directora: Por dirigir el tránsito eficazmente en la boca calle más transitada del mundo: nuestra casa.
La mejor productora: Por producir los mejores resultados en nuestros hijos con la más mínima ayuda de un padre ocupado, y con el más mínimo desorden.
La mejor diseñadora de vestuario: Por diseñar y confeccionar el vestido para una fiesta, graduación, baile formal o para ir a despedir a su hijo que sale a la misión.
La mejor actriz co-estelar: Por apoyarme de todo corazón en mis asignaciones eclesiásticas y profesionales.
Uno de los falsos conceptos de nuestros días es la idea de que cuando un hombre y una mujer se casan viven felices para siempre. Es cierto que se atraen mutuamente por aquello que es el comienzo del amor; entonces contraen matrimonio y juntos se dedican a edificar una vida de amor. Pero el amor verdadero, duradero y significativo no se obtiene por casualidad.
El amor es algo que se edifica en un firme cimiento de convenios y promesas durante la ceremonia matrimonial; pero entonces la construcción del edificio debe continuar, ladrillo por ladrillo, con cada acto de amor, ternura, desinterés y consideración, durante toda nuestra vida.
Reconozcamos las señales y síntomas de un matrimonio, a fin de que podamos curarlos a tiempo y restaurar nuestra asociación a su estado más saludable.
Y por último, hombres (y lo mismo podría decirse a las mujeres), si quieren que sus esposas los traten como reyes, trátenlas como reinas.
Muchas gracias Elmer! Es maravilloso lo que siempre compartes!
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