
Un día más para cantar y ser feliz, y para dar felicidad a otros...
Un día más te pido, Señor, para poder gozar de la sonrisa de mis hijos... y para enseñarles algo útil.
Oh, Padre Eterno, te agradezco por un día mas para tratar de cumplir con tu voluntad.
Un día más para contemplar los diamantes del rocío, que titilan en las hojas y las flores al amanecer...
Un día más para oír las voces de mis seres queridos, que son tantos y tan bellos, y que suenan a mis oídos como coros celestiales.
Un día más para correr feliz por los bosques y caminos, junto a uno de mis hijos...
Un día más para sentir el cariño de aquellos que me rodean.
¡Oh, Dios mío! ¡ Qué dicha nos concedes al darnos un día más para gozar, aprender, trabajar, reír, amar!...
G. Enrique Rittscher
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