
Bueno volviendo del centro de reuniones, y con la clase de JN 3-4, y la busquedad de Nicodemo a Jesus y la experiencia que gano, me recordo lo aprendido en la forma como nostros nos acercamos al Señor tambien de Stephen R. y Sandra Covey: Si como padres somos buenos y pacientes, podemos enseñar a nuestros hijos un nivel más elevado de oración; podemos enseñarles a orar desde él corazón en vez de repetir las mismas palabras una y otra vez, como si estuviésemos revisando alguna lista.
Hemos encontrado que las siguientes ideas o formas de expresión han sido de ayuda al enseñar a nuestros hijos cómo orar desde el corazón:
a. Dedicar unos momentos para meditar respecto a quién vamos a orar y por qué. Necesitamos detenernos por un momento, y calmarnos.
b. Por lo general cantamos un himno antes de nuestra oración familiar, tal como ''Secreta oración" "Te quiero sin cesar" o "Oh que grato todo.es".
c. A menudo preguntamos a los miembros de la familia que integran el circulo de la oración, si tienen alguna necesidad o bendiciones especiales que les gustaría que se mencionaran en la oración.
d. Antes de la oración, frecuentemente le decimos al niño: "Piensa en lo que realmente sientes, y'díselo a tu Padre Celestial".
e. En manera adecuada, los elogiamos por sus oraciones sinceras. "Tu Padre Celestial está complacido cuando le confías cómo te sientes".
f. Dejamos que nuestros hijos vean y escuchen cómo nuestras propias oraciones son, algunas veces, para propósitos especiales. Otras, podrán ser solamente algunas frases o una sola: "Por favor, ayúdanos, Padre".
g. Cuando notamos que los niños están repitiendo constantemente la misma cosa en cada oración sin pensar en lo que van a decir, hacemos un verdadero esfuerzo a fin de ayudarlos a apartarse de ese hábito. Tratamos además de enseñarles que se puede orar en cualquier parte, y a cualquier hora.
h. Después de la oración familiar, sería apropiado permanecer arrodillados para las oraciones personales, como acostumbran hacer los misioneros.
i. Muchas veces hemos tratado de enseñarles a nuestros hijos a orar pidiendo por sus necesidades, más bien que por sus deseos: ¿qué sería lo mejor para mi carácter, mi desarrollo, mi progreso espiritual, aun cuando significara una experiencia difícil para mí?
Nosotros sabemos lo que queremos, pero el Señor sabe lo que necesitamos.
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