
Al comienzo del año y al termino ya del primer mes, estoy meditando algunas cosas, como por ejemplo comparandolo con el enero del año pasado, surge preguntas y respuestas y asi mismo enseñanzas que me fueron impartidas que quisiera compartir.
Recordemos siempre que el evangelio ha sido preparado para enseñarnos a conducirnos correctamente, en beneficio de nuestros asuntos espirituales y temporales. No es suficiente con asistir a las reuniones de la Iglesia, participar del sacramento, tomar parte en discusiones religiosas etc., si después nos hacemos los distraídos ante las necesidades de nuestra familia, los vecinos o la comunidad, o somos deshonestos o inescrupulosos en nuestros negocios.
Tampoco es suficiente con ser buenos ciudadanos, contribuir a causas caritativas, tomar parte en los asuntos de la comunidad y llevar en general una vida cristiana. Aunque esto es loable, no basta para darnos el derecho a gozar de la plenitud de gozo y la vida eterna que nuestro Padre Celestial ha prometido a todos los que lo amen y guarden sus mandamientos.
Se nos aconseja que aprendamos cuáles son nuestros deberes y que actuemos dentro del llamamiento que se nos haya dado, y se nos advierte que si no lo hacemos, no seremos dignos de permanecer. (Véase D. & C. 107:99-100.)
Si hemos recibido un llamamiento a un oficio o cargo en la Iglesia, la autoridad que nos haya llamado, tiene que habernos hecho un resumen de nuestros deberes. Si no tenemos un cargo igual somos importantes como miembros de la Iglesia y tenemos que cumplir con nuestro deber de asistir a las reuniones y fortalecernos los unos a los otros por medio de la fe y el testimonio.
La bendición más grande que podemos gozar en la vida es irnos cada noche a dormir con la conciencia limpia y sabiendo que hemos vivido ese día en armonía con las enseñanzas del Salvador y hemos cumplido con la tarea que nos había sido asignada.
Estamos ahora al principio de otro año y al primer día de lo que nos resta de vida. Aplicando disciplina y determinación, hagamos de éste un buen año para nosotros, nuestra familia y nuestros conocidos. Sería conveniente que empezáramos cada día con resoluciones por el estilo de éstas:
Lo haré hoy
-Hoy buscaré a mi Padre Celestial en oración ferviente.
-Hoy permitiré que la inspiración del Espíritu me guíe.
-Hoy les expresaré mi amor a Dios y a su Hijo Jesucristo por medio de la oración y les demostraré ese amor sirviendo a mi prójimo.
-Hoy estudiaré y procuraré lograr una mayor comprensión del evangelio.
-Hoy buscaré primero el reino de Dios y su justicia.
-Hoy escucharé al Profeta de Dios y seguiré su consejo.
-Hoy guardaré los mandamientos y los convenios que he hecho.
-Hoy enseñaré a alguien el evangelio, con palabras o con el ejemplo.
-Hoy obedeceré Sas normas de la Iglesia.
-Hoy expresaré con palabras y con hechos mi amor por mi familia.
-Hoy seré honesto en todos mis asuntos.
-Hoy me prepararé para desempeñar las tareas que me han asignado.
-Hoy realizaré una buena acción en bien de mi prójimo.
-Hoy expresaré mi gratitud por todas las bendiciones que recibo.
- Hoy seré leal.
Finalmente, no podríamos hacer nada mejor que mantener los principios expresados en nuestro décimotercer Artículo de Fe ( y que es el lema de la mutual 2011) : "Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, bello, de buena reputación o digno de alabanza, a esto aspiramos".
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