
La experiencia del padre de Mical, o sea Saúl, describe la forma en que éste faltó a aquello que debe tener prioridad sobre todas las demás cosas: la obediencia a la palabra del Señor.
Cuando el Señor concedió la victoria sobre los amalecitas, mandó que se destruyera completamente a todos éstos y a sus rebaños. Pero Saúl tenía sus propias ideas; le faltaba la humildad necesaria para considerar que el concepto que tenía él de la excelencia, no fuera el mejor.
Pensó que no era razonable matar todas aquellas vacas y ovejas; seguramente sería preferible salvar las mejores. Saúl había sido pastor cuando joven y apreciaba la calidad en los animales; además, su pueblo quería que se salvara la mejor parte de los rebaños amalecitas y él pensaba que un gobernante debía escuchar la voz de su pueblo.
Cuando Samuel, el profeta le pidió explicaciones de su desobediencia a la palabra el Señor, él pensó en otra buena razón para salvar a los mejores animales, declarando que serían excelente ofrenda para sacrificar al Señor en las ceremonias apropiadas. Pero Samuel le dijo: "Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.'1 Samuel 15:22.
Como consecuencia, el Señor rechazó a Saúl como rey de Israel, porque sus prioridades estaban equivocadas.
La palabra del Señor a través de sus profetas tiene prioridad sobre cualquiera de nuestras ideas, no importa cuan excelentes éstas sean. Así también la obra del Señor debe tomar precedencia sobre las demás actividades cuando vamos en pos de la excelencia.
Se instan a las hermanas a que traten de alcanzar la excelencia en educación, en las artes domésticas, en la Sociedad de Socorro y en todo esfuerzo justo.Pero es necesario recordar siempre que debemos establecer nuestras prioridades. siguiendo la voz de la inspiración y escuchando a los profetas del Señor.
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