
Todos nosotros, jóvenes y viejos, haremos bien en darnos cuenta de que la actitud es más importante que los tantos que se apuntan en el marcador; el deseo es más importante que la ventaja que se logre; el impulso, más importante que alcanzar el triunfo.
El rumbo que sigamos es más importante que la posición o el lugar en que nos hallemos. La verdad que se encuentra en Proverbios 23:7, que dice: "Porque cual es su pensamiento (del hombre) en su corazón, tal es é l " es tan aplicable hoy en día como en cualquier otra época de la historia. Recuerdo a un joven que conocí hace años y que se había tatuado en el cuerpo las siguientes palabras: "YO NACÍ CON MALA SUERTE." Creo que no os sorprenderéis cuando os diga que lo conocí en una prisión del estado.
También recuerdo una ocasión en que pregunté a dos muchachitos si sabían nadar; uno me respondió sencillamente "no" y el otro, "No lo sé, porque nunca lo he intentado." Tal vez inocentemente pusieron en evidencia sus respectivas actitudes.
Una actitud apropiada en este mundo dominado por la crisis, es una posesión de valor incalculable. Nunca ha sido más importante que ahora, que sigamos hacia adelante con convicción. Podemos quedarnos atrás, pero no estaremos perdiendo si guiamos nuestros pasos en la dirección correcta.
Dios no hará la cuenta de nuestros actos sino hasta el final de la jornada. El, que nos hizo, espera que salgamos victoriosos y está pronto y ansioso a dar respuesta a nuestra petición de ayuda. Es triste, pero es cierto, que en la actualidad son muchos lo que se encuentran a la retaguardia en sus contactos con Dios, abrigando y dando forma a actitudes destructivas, tanto hacia sí mismos como hacia sus semejantes.
Es necesario que contemplemos la vida con buen ánimo, optimismo y valor si hemos de seguir hacia adelante y hacia arriba. La disposición con que comenzamos cada día ejerce control sobre los resultados que se obtengan en el mismo.
En lugar de preocuparnos con lo que nos sucede, debemos concentrar más nuestro interés en la actitud que hemos de tomar frente a lo que suceda. Conservar una buena disposición hacia nosotros mismos es un empeño eterno. Una actitud personal positiva nos brindará la seguridad de que rendiremos lo mejor que podamos aun cuando en el momento pudiese parecer adecuado que rindiéramos menos.
La actitud apropiada exige que seamos realistas,incluso rígidos con nosotros mismos. Necesitamos fomentar constantemente la esperanza, tanto en nosotros mismos como en aquellos que nos rodean.
Es necesario que personalmente convirtamos los días oscuros en radiantes. ¿Acaso no nos inunda de gozo, nos eleva y nos ilumina ver a alguien que con grandes problemas y penurias, sale adelante victorioso en la única batalla que en verdad importa? La esperanza nos hace saber que aun en los fracaso y reveses temporales siempre existe unapróxima, vez, siempre un mañana.
Marvin J. Ashton
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