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Sí nos sucediera a nosotros...

Respondiendo a la pregunta cómo se podría eliminar el crimen en la vida. Solón dijo antiguamente en Atenas: " [El crimen] quedará abolido cuando aquellos que no son agredidos sientan la misma indignación que quienes lo son." ( Solón, legislador griego 63S-558 a. de J. C.) 

Hemos oído la frase muy a menudo citada: "Si no fuera por el favor de Dios, yo estaría en la misma situación." De hecho, todos nosotros podríamos estar, dadas algunas circunstancias, en una enfermedad, un accidente o una agresión, necesitando ayuda, literalmente necesitando a alguien que nos salvara. ¿Cómo, pues, podemos hacer caso omiso de las sinceras y suplicantes necesidades de otros? ¿Cómo podemos mostrarnos indiferentes a una situación verdadera y desesperada?.

"El pecado mayor que se puede cometer contra el género humano escribió George Bernard Shaw no consiste en aborrecerlo, sino en manifestarle indiferencia. (George Bernard Shaw, dramaturgo inglés)"  Mucho es lo que se dice en general, y aparentemente hay mucha inquietud, en cuanto a la gente y sus problemas: pero muy frecuentemente también hay mucha indiferencia aparente en atender a las inmediatas y urgentes necesidades de la gente en forma personal al grado de negarse a acudir en socorro de otros con la en ocasiones insensible excusa de que no queremos inmiscuirnos. 

Muy a menudo enseñaba elder por Richard L. Evans es una repetición de la parábola del Salvador acerca del que fue golpeado, robado y abandonado medio muerto, y varios "pasaron de largo" y fingieron no haber visto ni oído sólo que con mucha frecuencia no aparece el buen samaritano (Lucas 10:30-37) Tenemos las palabras de John Donne que nos hacen recordar que: "Nadie es una isla" (John Donne, Meditation) . . . y simplemente, el hecho de que no nos suceda al mismo tiempo lo que les está sucediendo a otros, no quiere decir que estamos a salvo. 

Si un perro rabioso anda suelto, nadie sabe a quien va a morder. No podemos justificadamente y a salvo permanecer impávidos ante lo que está sucediendo a otros. No podemos suponer con seguridad que no nos incumbe. En un respecto, lo que le sucede a uno de nosotros nos sucede a todos nosotros, y hay que ayudar a los que tropiezan con dificultades, si queremos tener una sociedad segura y ordenada. Y no debemos olvidar lo que sentiríamos si lo que le sucede a otro nos sucediera a nosotros . . . y cómo nos sorprenderíamos de que otros pasaran de largo, sin ayudarnos, fingiendo que no ven. " 

 [El crimen] quedará abolido cuando aquellos que no son agredidos sientan la misma indignación que quienes lo son." 

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